¡No a las leyes antiperros en Grecia!

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¡No a las leyes antiperros en Grecia! ¡Paremos este desatino! ¡No permitamos que, una vez más, políticos sin idea alguna acerca de lo que es y lo que significa un perro, legislen de manera caprichosa, peligrosa e injusta!

Cuando oímos que se va a tomar alguna iniciativa legislativa concerniente a los perros, es hora de echarnos a temblar, porque si no se trata de establecer listas de razas peligrosas, prohibir o regular hasta el extremo la crianza y la tenencia de ciertos perros, etc… puede incluso que se trate de obligar a la castración de los animales, por mero capricho de los políticos de turno, como ya hemos visto.

En esta ocasión, el punto de mira de los poíticos griegos se ha puesto sobre los criadores aficionados, aquellos que, en la práctica, son los garantes de que una pasión, una muestra de cultura y antropología de incalculable valor, como es la cinofilia, queden al margen de la Ley al establecer unos requisitos para poder criar que hacen imposible seguir adelante con su hobby a la inmensa mayoría de los criadores.

Entre las exigencias de la legislación propuesta, se establece que todo aquel que quiera criar, aún cuando sea con un solo perro, debe contar con una licencia profesional, tener varios miles de metros cuadrados de terreno de su propiedad y toda una retahíla de requisitos que afectan a instalaciones, servicios, etc… y que hacen imposible abordar la crianza de perros de pura raza desde el punto de vista del mero aficionado.

Paradójicamente, todas las exigencias se centran en este tipo de cuestiones: licencias, impuestos, metros, grandes instalaciones, etc… pero para nada se pide la obligatoriedad de hacer pruebas de salud, establecer unos planes de cría limitando el número de camadas por hembra, la edad de inicio y fin para la crianza, la necesidad de tener a todos los ejemplares de cría registrados en un libro genealógico oficial, pruebas de temperamento o aptos de cría, etc, etc, etc… lo que supone, a todas luces, abrir la puerta de un negocio a las granjas masivas de cachorros, tal vez en la equivocada idea de que se pueda activar un sector de la paupérrima economía del país heleno.

Adicionalmente, la nueva legislación prohíbe de manera radical el corte de orejas y rabos y, por añadidura, la exhibición pública de cualquier perro en estas condiciones, independientemente de su fecha de nacimiento, país de origen, etc… lo que supone la eliminación automática de cualquier posibilidad de exposición o concurso de un número enorme de perros, especialmente jóvenes y adultos, que no podrán volver a ser expuestos en Grecia una vez que la Ley entre en vigor.

Habitualmente, en países mucho más avanzados en cuanto a protección animal, cuando se ha establecido por Ley la prohibición de cortar colas u orejas en los perros, se han dado unos plazos y se ha establecido un criterio para que los perros con orejas o rabo cortados antes de la entrada en vigor de las citadas normativas, pudieran seguir siendo presentados, tal y como en derecho les era propio.

Pero la barbaridad de los legisladores griegos no se queda ahí… van mucho más allá y prohíben el uso de perros con orejas o rabo cortados en los programas de cría, como si esas fueran condiciones susceptibles de ser heredadas. Sinceramente, esta normativa debe estar hecha por un inconsciente o, peor aún, por un completo imbécil.

Para redondear la faena de las nuevas leyes “anti perros”, porque no se les puede denominar de otra manera, los politicastros griegos han ideado también un sistema fascista de enjuiciamiento sumarísimo de cualquier perro, independientemente de su raza, que reciba una denuncia por mostrar una conducta agresiva. Hace falta muy poco para probar que así ha sido. Se valora más la palabra del denunciante y cualquier testigo que pudiese aportar, que la del propietario, al que se considera viciado por su vinculación con el perro, o de algún perito que pudiese ser aportado por el mismo. Los casos serán resueltos por tribunales compuestos por personas legas en materia de comportamiento animal y se abre la puerta a posibles denuncias falsas o a la resolución por la vía rápida de cualquier controversia vecinal en la que medie un perro.

Mientras todo esto se lleva adelante, las autoridades griegas miran para otro lado cuando se les recuerda el problema real de los perros callejeros y abandonados, algo realmente preocupante en ciudades como Atenas. Tampoco se piensa actuar para regular, limitar o prohibir la venta de perros en las tiendas de animales y su exhibición en escaparates y, por supuesto, mucho menos la regulación de las granjas o puppy-farms, contempladas ahora con benevolencia, incluso, pues se les considera una emergente fuente de entrada de divisas en un país con una economía destruída por la acción de sus políticos, tan irresponsables antes como ahora, al establecer estas leyes totalmente contrarias a los derechos individuales de personas y animales.

Son muchos los criadores griegos que nos piden que hagamos algo y, para eso, a través de la organización Change.org, se ha creado un enlace en el que poder firmar una petición para parar estas leyes abusivas.

Ayudemos a nuestros amigos griegos, antes de que a algún iluminado político patrio se le ocurra imitar a sus colegas helenos.

 

Entra aquí y firma la petición: (https://www.change.org/petitions/stop-anti-breeding-pro-puppy-farming-legislation-in-greece-2#share)

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