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El Westie, como otras muchas razas de pelo blanco pueden sufrir de problemas en la piel, como alergias y eccemas con una incidencia mayor que en razas con un pelaje de otro color.

Por lo demás, la salud del Westie debe estar siempre supeditada a los controles que considere el veterinario a través de un programa de visitas periódicas en las cuales se cumplimentarán de manera rutinaria las vacunaciones polivalentes que se establezca, además de vacunar también al perro contra aquellas enfermedades de incidencia especial en la zona en la que viva, otras de incidencia estacional, como puede ser la tos de las perreras,  o que por ley puedan estar exigidas, como sucede con la rabia. Las hembras reproductoras deben vacunarse contra el herpes virus canino siguiendo las indicaciones del veterinario, como medida preventiva para frenar la incidencia de una afección cada vez más común en los criaderos de casi todo el mundo.

La desparasitación interna y externa del West Highland White Terrier se debe llevar a cabo en combinación con el programa de vacunaciones y se establecerá en función del lugar en el que se vive y del tipo de vida que lleve a cabo al animal. Como norma general un Westie debe ser desparasitado dos veces al año, aumentando dicha frecuencia en el caso de perros que frecuenten la presencia de otros animales, que viajen mucho o en hembras que estén dentro de un programa de cría.

Es importante que el veterinario identifique al Westie utilizando un microchip de implantación subcutánea que facilitará su reconocimiento en todo momento y que resulta especialmente útil en el caso de pérdida o robo del animal.

El veterinario debe controlar el estado de la piel del Westie, uno de sus puntos débiles, poniendo especial atención a cualquier signo de alergia o dermatitis para actuar de manera temprana y evitar que se convierta en un problema mayor. Los ojos y la boca son puntos esenciales en la salud de cualquier perro y también en la del Westie y necesitan de unas revisiones periódicas por parte del veterinario. También se deben controlar los oídos y el peso del animal dentro de una programación de salud preventiva. La obesidad se ha convertido en una de las afecciones principales entre los perros. Las causas son de diversa índole, pero fundamentalmente se debe al sedentarismo general que impera en la sociedad moderna. Además, muchos perros han dejado de hacer el tipo de vida que les es propio por su raza y no necesitan trabajar para ganarse la comida. El ejercicio es cada vez menor y la alimentación, aún siendo de calidad pues los actuales productos están científicamente desarrollados, es desequilibrada ya que casi todos los perros comoen mucho más de lo que necesitan en función de su nuevo estilo de vida.

La alimentación de un Westie debe ser de calidad suficiente para mantener su pelo en óptimas condiciones, con una textura y una calidad adecuadas, ya que dichas características son fundamentales a la hora de entender la raza. La salud de la piel y el pelo se garantiza con el aporte de una serie de ácidos grasos de calidad y de procedencia conocida. La fuente fundamental son grasas de origen vegetal (aceites) y otras de origen animal, especialmente algunos aceites de pescado muy ricos en complejos Omega 3 y 6.

El Westie es un animal pequeño pero su capacidad de trabajo y actividad hacen que las necesidades energéticas sean muy altas en relación a su tamaño. Por eso, el índice proteico de la dieta del Westie debe ser alto, como muy alta debe ser la biodispoibilidad y la digestibilidad de su alimentación a fin de poder cubrir sus necesidades sin tener que darle una enorme cantidad de alimento.

En el mercado actual existen muchos tipos de alimentos completos para perros. Algunas de las mejores marcas desarrollan productos adaptados a la edad, el tamaño e incluso la raza de cada perro y no es difícil encontrar un buen alimento de calidad que se adapte a los gustos del Westie. También se le puede facilitar una dieta casera siempre que se tengan los conocimientos necesarios como para elaborar un menú completo, sano y equilibrado.

Uno de los indicadores esenciales a la hora de valorar si se está alimentando corectamente al Westie son sus deposiciones. Éstas deben ser pequeñas, uniformes y no demasiado blandas ni excesivamente duras y secas. Cualquier cambio en su aspecto indica un problema digestivo y debe ayudar para corregir en el sentido que sea necesario.

 

Además de los controles veterinarios normales y de la rutina estética propia de la raza, dentro de los hábitos de higiene del animal se debe incluir el corte de uñas y la revisión del estado de las glándulas anales. Todo propietario de un Westie debe entablar una relación de confianza con su veterinario y recurrir a él ante el menor signo que evidencie un cambio en el estado de salud normal del perro.

 

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