El pastor australiano es un perro de talla mediana, inteligente y con un instinto de pastoreo fortísimo. Es, asimismo, un extraordinario animal de compañía, leal y devoto de la familia. Le encanta formar parte de la actividad diaria de los suyos, a los que acompaña en todo momento. Como perro de pastoreo desarrolla su trabajo con diligencia, asumiendo variadas responsabilidades, desde reunir y conducir al ganado hasta encontrar animales extraviados del rebaño. Se trata de un animal muy fácil de entrenar debido a su infinito deseo de agradar.

Gran parte de su éxito se debe al uso que del Pastor Australiano se ha hecho en el Cine y la Televisión, siendo protagonista de muchas campañas publicitarias y abriéndose hueco como “perro de películas” gracias a esa mezcla de belleza e inteligencia que caracteriza a la raza.

Una de las razones de su creciente popularidad es su especialísima belleza, sobre todo la singular y variada coloración de sus ojos, signo distintivo de la raza, en la que es muy habitual la presencia de iris dispares, es decir, de color diferente, en una gama tan amplia que va desde cualquier tono de marrón al ámbar, al avellana y al característico y espectacular azul hielo.

El pelaje es también un signo característico. Existen cuatro variedades de color: negro, azul mirlo, rojo (en una gama que va desde el canela claro al hígado oscuro) y rojo mirlo. Hay que decir que los colores denominados «mirlo» se dan cuando se combina un color básico (azul o rojo) con diferentes tonos grises y plateados. Todos estos colores pueden verse acompañados de manchas variadas en tamaño y ubicación, de color blanco o fuego en la cara, el pecho y las patas.

Pero volviendo a su utilidad, ésta no se circunscribe al pastoreo y las labores de granja. El pastor australiano ha demostrado su enorme valía social cumpliendo a la perfección como perro-guía para ciegos y auxiliar de minusválidos y sordos, como detector de narcóticos y explosivos y como perro de busca y rescate de personas enterradas bajo ruinas en situaciones de catástrofe. En algunas zonas se le ha usado también como perro de tiro y de carreras, aunque de manera muy excepcional. Si se trabaja la raza de manera adecuada, motivando al aussie desde cachorro y propiciando que su capacidad de aprender se convierta en necesidad, se le podrá destinar a casi cualquier ocupación. Únicamente hay que tener cuidado con destinar cada individuo a aquellas tareas que le son más afines, ya que la raza es súmamente activa, despierta y alerta, lo que para determinados trabajos, como el de perro guía, por ejemplo, puede no ser del todo ventajoso.

Otra de las tareas en las que el pastor australiano es utilizado con excelencia es como perro de terapia, acompañando a su guía en hospitales, residencias de ancianos, orfanatos, instituciones de educación especial, prisiones, etc. Su belleza física, su perfecto tamaño, no demasiado grande, y su carácter jovial, pero equilibrado, le convierten en un extraordinario nexo de relación entre las personas emocionalmente más necesitadas y el mundo que les rodea; así, con ayuda del pastor australiano se han conseguido grandes avances en el tratamiento de enfermedades como el autismo o el alzheimer, entre muchas otras. El pastor australiano dedicado a la terapia en realidad lo único que hace es proporcionar compañía a aquellas personas que lo necesitan, acercarse a ellos, dejarse acariciar, pasear, llamar, de tal forma que se convierta en el vínculo de éstas personas con el mundo, en el destinatario de los afectos de aquellos que se encuentran sólos o en la motivación para seguir adelante, la ilusión por hacer algo nuevo de aquellos que no pueden disponer enteramente de su libertad. Cada vez se emplea más la Terapia Asistida con Animales en todo el mundo, pues sólo pueden reportarse beneficios de la misma y cada vez el Pastor Australiano gana enteros como un excelente terapeuta.

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Enérgico e inteligente

El aussie, sobrenombre con el que la raza es conocida en todo el mundo, es un perro muy activo que necesita una gran cantidad de ejercicio diario como medio fundamental para prevenir el desarrollo de hábitos destructivos a causa de la frustración y el aburrimiento. La combinación de esta energía con su gran inteligencia obligan a proporcionarle un trabajo que desempeñar, pues no es suficiente dejarle libertad para correr. Si no está dedicado a su función tradicional porque vive en un medio distinto, dichas tareas pueden ser tan variadas, sencillas y cotidianas como «pastorear» a los niños de la casa, vigilar la misma o competir en cualquier deporte canino donde destaca con excelencia. En muchos países, el pastor australiano ocupa, junto con el border collie, los primeros puestos en los rankings de agility, obediencia o danza con perros, entre otros. Cualquier actividad en la que haya que combinar fuerza con velocidad, memoria e inteligencia le es absolutamente adecuada. En cambio no resulta el mejor de los contendientes en aquellas actividades en que haya que demostrar ferocidad o un instinto de defensa y combatividad demasiado directos.

Cualquier propietario de un pastor australiano debe ser consciente del nivel de energía de su perro y de las posibilidades de canalizarlo a través del entrenamiento adecuado. De esta manera será posible convertir un simple perro en toda una joya viviente.

Aunque el aussie es un perro fácil, es posible que no sea un animal apto para cualquier persona; en efecto, solicita mucho tiempo y atención por parte de sus propietarios, con los que necesita estar en contacto permanente; les sigue de un sitio a otro o, simplemente, permanece sentado junto a ellos en casa, en el coche o en cualquier otro lugar donde se encuentren. Además, como buen perro de pastor, el australiano es extremadamente territorial y se muestra muy posesivo con su entorno, lo que puede ser fuente de problemas si no se le proporciona el adecuado adiestramiento. En definitiva, no es el perro más adecuado para vivir en la ciudad o en un pequeño apartamento, aunque dichas circunstancias se pueden cambiar si el propietario del aussie tiene tanta energía o más que su perro y le devuelve con dedicación la devoción que aquel le brinda. Tampoco es el perro ideal para aquellas familias con una vida demasiado ocupada y con la necesidad, por tanto, de dejar a su perro a solas durante largas horas. Una dedicación entregada no compensa las eternas esperas ya que la raza necesita de su referente vital, su familia y su dueño o guía, a los que no se conforma con ver un rato al día. Un Pastor Australiano solitario se puede convertir en un perro melancólico, ruidoso o destructivo, lo que degeneraría completamente la imagen de la raza.

Tampoco es recomendable creer que por su instinto natural se puede convertir en la niñera perfecta. La presencia de niños y su convivencia con el Pastor Australiano debe ser, en principio, perfecta, pero no debe escapar a la supervisión de una persona adulta. Por muy seguro que sea el temperamento de un Pastor Australiano, por muy estable que se muestre, es más difícil poder decir lo mismo del carácter de los niños quienes, a determinadas edades, pueden no llegar a entender la naturaleza de un perro y asimilar cómo y cuando se le debe tratar.

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Los cuidados básicos

El pelaje del pastor australiano es muy característico. Se trata de un manto doble, con un pelo de superficie de longitud moderada y con una textura fuerte y resistente a las inclemencias climatológicas. Dicha resistencia se completa con la presencia de un denso y suave subpelo que funciona como impermeable y aislante y que varía en cantidad en función de la época del año. Sin embargo, los cuidados esenciales del manto son mínimos, y suele bastar con un cepillado regular para mantenerlo en condiciones óptimas.

Como sucede con otras razas de manto doble es necesario trabajar ambos por separado. El subpelo debe cepillarse utilizando un rastrillo o coat king para evitar que se apelmace, abrir el subpelo para una conveniente aireación de la piel y, de paso, facilitar la evacuación del pelo muerto. Hay que recordar que el subpelo es el manto que más muda, por lo que si se trabaja adecuada y regularmente el animal perderá menos pelo y se evitará que se formen los incómodos y molestos nudos. En cuanto al manto de cobertura, se trabaja con un cepillo de púas metálicas largas y con un peine, actuando siempre en el sentido del nacimiento del pelo para evitar que se rompa.

Si se destina al pastor australiano a exposiciones de belleza habrá que establecer un programa de baños más habitual que el de un perro de compañía o de trabajo; en caso contrario, bastará con un baño ocasional cada mes y medio o dos meses. Debe utilizarse un champú específico, con una buena base hidratante, que mantenga el pelo sano y flexible. Si se baña con asiduidad no es necesario proceder a un enjabonado profundo en cada ocasión; bastará con trabajar con la mano el pelo de cobertura en el sentido de su nacimiento y, de esta manera, se minimizará la pérdida de los aceites esenciales que protegen la piel y dan vida a la raíz del pelo.

La raza apenas necesita arreglo de tijera. En un perro de exposición se le puede dar forma con unas tijeras de entresacar acentuando sus angulaciones o eliminando los pelos que sobresalgan del conjunto general. Tan sólo es necesario vigilar el pelo que crece en los pies y entre los dedos y mantener éstos limpios y bien redondeados. Si que es importante prestar atención al pelo que crece en la parte interna de las orejas. AL ser un perro de trabajo el pastor australiano puede tender a acumular suciedad en esta zona e incluso a retener pequeños cuerpos extraños, lo que puede dar lugar a molestas infecciones y otitis.

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Controles de salud

Es importante cuidar la alimentación del pastor australiano, ya que por su nivel de actividad necesita de un alimento de alto contenido energético. Además, debido a la naturaleza de su manto, es importante cuidar la cantidad y, especialmente, la calidad de las grasas que se aportan en la dieta, pues de ellas dependerá en gran medida el estado del mismo.

La raza se presenta tradicionalmente sin cola y se da un gran porcentaje de nacimientos de cachorros anuros. Tradicionalmente, a los ejemplares nacidos con cola se les amputaba entre la primera y la segunda vértebra, aunque dicha práctica está hoy en día prohibida por las leyes de protección animal de muchos países.

Al darse en la raza el gen del color mirlo hay que tener en cuenta la posible aparición de problemas de vista y de oído asociados al mismo, por lo que con esta raza es necesario extremar los controles veterinarios, especialmente si se tiene intención de cruzar individuos de ese color o portadores de dicho gen. Habida cuenta de que esta raza entronca con los collies, propensos a ciertas intolerancias, es preciso que el veterinario realice las pruebas pertinentes antes de proceder a los preceptivos tratamientos antiparasitarios. Las visitas rutinarias al veterinario deberán incluir un mantenimiento de la higiene bucal, corte de uñas, cuidado de los ojos, especialmente en los perros con uno o ambos ojos azules, y el consabido programa de vacunación, lo que garantizará una vida larga y en forma de este extraordinario y polivalente animal. Los ojos gazeos, dispares o de color azul pueden ser fotosensibles, por lo que se debe estar pendiente a la reacción del pastor australiano a exposiciones a la luz y tratar con un producto adecuado si se aprecia irritación o molestias.

Con todo, el pastor australiano es una raza sana y longeva, con una expectativa de vida de entre los 12 y los 15 años, como media, aunque con abundantes casos de perros que superar esta última edad.

 

 

 

Sobre El Autor

Propietario, expositor, criador y juez canino; Periodista y escritor de divulgación canina. Ha dirigido las revistas "Perros de Hoy", "El Perro en España", "Murcia Canina", "Cobro" y "Todo Perros" y las web "Perros de Hoy" y "Perros 365". Es autor de "La Gran Enciclopedia Canina" (RBA) y del libro "RSCE 100 años de historia".

3 Respuestas

  1. Alexis

    Somos un criadero familiar de esta magnifia raza y os felicitamos por hablar de ella y hacer que se conozca una de las razas mas maravillosas del mundo.
    Yo tengo cinco aussies y cada dia me sorprendo mas con ellos tanto en facetas de trabajo como de obediencia.
    Animo a tener un Aussie, pero eso si, animo a alguien que como dice en el post tenga el tiempo necesaria y el lugar adecuado para que el aussie pueda estar en optimas condiciones.

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  2. david

    Gracias por hablar sobre esta maravillosa raza, aunque hay mucha gente en España que la desconoce, es una raza que quien la conoce por primera vez se enamora. Espero que algun dia en españa haya conocimiento de esta raza como hay en otros paises de europa como en Francia.
    http://www.cachorrospastoraustraliano.com

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  3. Javi Martínez

    Un magnífico post, el aussie es un valor en alza y seguro que cada vez encontramos más por las calles de este país.
    Como dices, se necesitan propietarios con tiempo suficiente para tener aussies con una calidad de vida excelente.
    Enhorabuena por el post!!

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