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La fundación Four Paws, dedicada a defender los derechos de los animales, presentó hace unas semanas un extensivo informe acerca del comercio de cachorros en Europa, investigando, especialmente, el impacto del negocio ilegal de cría y tráfico de cachorros en el mercado, en los consumidores y en la Salud Pública y el Bienestar Animal.

 

Una de las primeras conclusiones del informe es que Hungría y Eslovaquia aparecen como los países claves en todo este mercado ilegal a nivel europeo en el que Holanda, seguida de Rumanía, jugarían un papel esencial como “país puente” o nexo de comunicaciones para dicho tráfico, debido a una legislación considerada como “blanda” en materia de comercio de cachorros.

 

Red del comercio de cachorros en Europa

En el mapa que aparece a continuación se muestra una visión general de cómo funciona el mercado de cachorros en Europa. Así, vista la situación, el continente estaría dividido en tres tipos de países: aquellos con alto valor de mercado, otros que resultan atractivos para la distribución y los que se comportan como países productores.

En color verde se mostrarían los países con alto valor de mercado para los cachorros o países distribuidores.

En color rojo aparecen los principales países productores, sede de las grandes granjas de cachorros en las que se crían perros sin condiciones sanitarias y sin control de ningún tipo, siendo capaces de hacer envíos de más de veinte cachorros, de cualquier raza, con disponibilidad permanente y de forma casi inmediata.

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“Producción” de cachorros en Europa

Costes

Los países clave en la producción de cachorros en Europa son Hungría, Eslovaquia, la República Checa, Polonia y Rumanía. En estos países, los cachorros se venden a un precio bajo, incluyendo los documentos de identificación y la vacunación, aunque en muchos casos se trata de documentación falsa y ni una ni otra cosa están realmente realizadas. Estos precios bajos no pueden ser igualados nunca por criadores serios de países en los que la crianza, el transporte y la salud de los cachorros en particular y de los animales en general están seriamente controlados. La clave en el precio final de los cachorros está en el precio y las condiciones de transporte.

 

FOUR PAWS ha estudiado, en colaboración con las Caninas Centrales de Austria y Alemania, los costes reales de la crianza canina y una estimación del precio medio de venta de cachorros en estos países.

Los consumidores cuentan con muchos canales a través de los que acceder a la compra de un cachorro, siendo los principales los criadores caninos y las tiendas de animales, así como las plataformas online que han experimentado un gran desarrollo en los últimos años. En algunos casos, potenciales compradores de Austria y de Alemania también pueden acceder fácilmente a mercados callejeros de animales donde adquirir directa y fácilmente sus cachorros en países como Hungría.

Las diferencias de precios de venta entre los distintos canales son muy evidentes. Para completar el estudio, los miembros de Four Paws acudieron a diferentes tiendas de animales de Alemania y Austria, así como a mayoristas y mercados callejeros de Eslovaquia, Polonia y Hungría. De esta forma, tal y como se observa en la tabla siguiente, la diferencia de precios ha producido una gran distorsión en el mercado, debido a la sensibilidad que, en general, muestra el consumidor final ante los precios más económicos y es que hablamos de un rango máximo de 1200,00 € de media para un cachorro de un criador reconocido de Austria, a los 150,00 € de media en un mercado callejero de Hungría.

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En las granjas de cachorros de los Países del Este se aplican criterios estrictamente económico/empresariales en la cría, siendo el precio el factor de producción esencial y procurando mantenerlo siempre en el mínimo posible. La disponibilidad de razas y de número de ejemplares es permanente e inmediata y el precio varía en función del tamaño del pedido, como si se tratase de cualquier otro tipo de mercancía.

Como ejemplo, en la siguiente tabla se ofrece un calculo estimado para el envío a Hamburgo de Chihuahuas “de calidad” procedentes de Hungría y los costes de transporte, veterinario, comisiones, precio de venta en origen y destino y beneficio del vendedor, sin incluír el coste de publicidad o impuestos, pero se puede apreciar el excelente negocio que supone para un “revendedor” de un país “serio” trabajar con proveedores de este tipo de granjas.

La tabla sería sólo un ejemplo, ya que se pueden producir variaciones tales como una rebaja del precio por volumen de compra (número de cachorros) o una variación a la baja (en verano) o al alza (en Navidad) dependiendo de la época del año.

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¿Cómo funciona la red?

 

1ª parte: los productores en Hungría y Eslovaquia

En los países de origen de los cachorros existe la figura del “agente de ventas” o intermediario entre el criador y el comprador a gran escala. Estos intermediarios se desplazan entre sus criadores-proveedores, recogiendo “la mercancía” con camiones para su traslado inmediato al cliente en Italia, Alemania, Holanda, España, etc… o bien llevando los cachorros a un punto de distribución intermedio que suele ser muy difícil de encontrar y controlar.

Estos intermediarios son muy conocidos, tanto por los compradores de cachorros “a granel” en cualquier país de Europa, como por las Asociaciones de protección animal. Se presentan como comerciantes legales y respetuosos con la legislación, pero lo cierto es que rara vez son sometidos a cualquier mínimo control por parte de las autoridades públicas. De hecho, uno de los más conocidos intermediarios de la zona es un oficial de policía.

La investigación de Four Paws ha podido también establecer la relación de sociedad entre uno de los mayores intermediarios húngaros y un socio italiano, implicado en escándalos de tráfico ilegal de animales y con fuertes vinculaciones con la Mafia napolitana.

 

El siguiente esquema representa la forma en que se produce la operación comercial habitual de la red:

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–       El intermediario tiene una red de criadores con los que trabaja de forma fija y continuada desde hace décadas. En ocasiones, algunos intermediarios también crían sus propios perros, aunque no en cantidad suficiente como para abastecer la demanda. Cuando necesitan de los cachorros de otro, llaman y quedan en un lugar indeterminado para recoger “la mercancía”.

–       Normalmente, el intermediario acude a la cita acompañado de su veterinario, que hace un rápido examen de los cachorros y elige aquellos que parecen en mejor condición para el transporte y la venta. Se les asigna un Pasaporte Europeo y un Microchip, muchas veces inexistente, y se consigna como nombre de primer propietario el del intermediario, el criador o incluso el de un tercero desconocido.

–       Lo normal es que los cachorros elegidos sean metidos en cajas (individuales o colectivas) en un camión listo para iniciar el viaje hacia su destino. No hay ningún tipo de cuarentena, aislamiento ni se toman precauciones para que unos cachorros no estén en contacto con otros, a pesar de lo que suelan decir las diferentes partes de esta red comercial al respecto.

El conductor del camión suele llevar un listado con los cachorros que transporta y la procedencia y criadores de los mismos. En ocasiones se informa de todo ello al Ministerio de Agricultura del país de origen, que puede controlar el transporte, pero en muchas otras ocasiones se realiza de manera clandestina.

–       El intermediario paga en metálico al criador y, a cambio, recibe, también de forma directa, una comisión que ronda el 10% del precio de compra.

 

2ª parte: Distribución

 

Holanda

El segundo escalón en esta red de ventas es el de los países distribuidores, papel que, según lo investigado por Four Paws, Holanda juega de manera principal como país de tránsito, gracias a su débil legislación respecto a la venta de perros.

Four Paws ha investigado al mayor comerciante de perros al por mayor del país, llegando a la conclusión de que es un ejemplo perfecto de cómo no se debe hacer este negocio.

Hasta las instalaciones de esta “empresa” llegan envíos desde Hungría casi a diario, a veces más de uno en la misma noche y también de otras procedencias, pero en menor número. Para vender los cachorros se utiliza una plataforma web ubicada en Bélgica. Aparte de los perros de terceros, el comerciante en cuestión cría sus propios ejemplares, contando con más de 60 perros propios ubicados en una zona que intenta no enseñar a nadie, pero donde parece estar construyendo nuevos cheniles.

Hasta las instalaciones llegan visitantes casi a diario, procedentes de Bélgica, Holanda y Alemania, principalmente y parece que debido a problemas con las autoridades, el criadero ha sido clausurado en más de una ocasión. En el negocio trabajan varios veterinarios empleados cuya misión, al parecer, podría ser la de rehacer la documentación de los cachorros e incluso en ocasiones, quitar los microchips del Este para sustituirlos por otros holandeses “mejor vistos por el mercado”.

Este comerciante saltó a la Opinión Pública hace un tiempo gracias a un programa de la TV holandesa. Desde entonces, mantiene el negocio en marcha, pero las precauciones de visitantes, compradores e intermediarios se han extremado.

 

Rumanía

Rumanía suele ser el país de tránsito para los cachorros que van desde Hungría y otros países del Este, hacia Italia. La mayor cadena de venta de animales de Rumanía dice a sus clientes que los cachorros proceden de criadores de confianza del país, aunque la realidad es que vienen de los granjeros de Hungría. El principal intermediario del país es un veterinario de Baia Mare, investigado en repetidas ocasiones por la Policía italiana y que tiene 5 causas penales pendientes en el país transalpino por tráfico de animales. Este personaje ha llegado a admitir en una entrevista que la mayoría de los cachorros vendidos están gravemente enfermos.

El actual Presidente de la Asociación Canina de Maramures sostiene que el tráfico de cachorros entre Rumanía e Italia supera la cantidad de 40.000.000,00 €/año.

 

 

Salud

El transporte ilegal de cachorros y su comercialización conllevan una serie de problemas añadidos. Nacidos y transportados en muy malas condiciones, muchos de los cachorros son, no sólo demasiado jóvenes para viajar, sino que lo hacen estando enfermos. Lombrices, parásitos, diferentes inflamaciones y en ocasiones enfermedades más serias, como el moquillo o parvovirosis, son bastante frecuentes. La ayuda veterinaria suele llegar tarde y sólo les espera una muerte dolorosa. Para los nuevos e incautos propietarios, la experiencia, además de dolorosa y traumática, puede ser extraordinariamente costosa.

 

La Asociación para el Transporte Animal, en su informe del año 2008, revelaba que, según el Colegio Veterinario de Italia, menos del 15% de los cachorros transportados a ese país contaba con documentación sanitaria válida. Más del 52% de los perros controlados estaban enfermos. De ellos, un 34% tenían parásitos, un 23% parvo, un 17% distintos tipos de infecciones por hongos y más del 10% sufría de moquillo.

 

En un estudio reciente realizado por el Kennel Club inglés, se recogía el asombroso dato de que más del 20% de los cachorros vendidos a través de plataformas online moría antes de llegar a los seis meses y un 12% adicional sufría de enfermedades que requerían una intervención veterinaria demasiado temprana y muy cara. En comparación, el 95% de los perros comprados a criadores reconocidos eran reportados como sanos.

 

Otro riesgo entre los cachorros procedentes de este tipo de comercio es el de la extensión de la rabia, enfermedad para la que sólo se puede vacunar correctamente a partir de las 12 semanas de edad. La rabia, erradicada en muchos países de Europa, pero de fácil implantación si aparecen individuos afectados, puede causar la muerte en animales domésticos y en los humanos. Son varios los informes veterinarios alertando de la presencia de ejemplares infectados por la enfermedad entre cachorros vendidos desde granjas del Este de Europa. Dos de ellos fueron encontrados en Holanda.

 

 

Sobre El Autor

Propietario, expositor, criador y juez canino; Periodista y escritor de divulgación canina. Ha dirigido las revistas "Perros de Hoy", "El Perro en España", "Murcia Canina", "Cobro" y "Todo Perros" y las web "Perros de Hoy" y "Perros 365". Es autor de "La Gran Enciclopedia Canina" (RBA) y del libro "RSCE 100 años de historia".

2 Respuestas

  1. Carlos Esquinza

    Es una situación dramática que sólo trabajando en conjunto la Unión Europea y los Ministerios de Agricultura nacionales, en colaboración con las Caninas Centrales y la FCI, pueden parar.
    Es impresentable que este tipo de ganaderos despreciables sigan consiguiendo pedigrees para sus cachorros.

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