A nadie escapa que las redes sociales se han convertido en la forma de comunicación por excelencia de nuestro tiempo.

La gran particularidad de este sistema de la, llamada, Comunicación 2.0, es que en el concurren, de igual a igual, individuos, asociaciones, empresas, marcas, celebridades, etc… y todos cuentan con las mismas opciones y posibilidades de hacer oír sus opiniones, mostrar sus fotos, productos, vídeos, etc… en ocasiones, incluso, superando las expectativas que pudieran tener pensando que lo hacen para un número reducido de personas, ya sean estas sus seguidores, un interlocutor directo, un grupo cerrado o secreto, etc…

Todo lo que se pone en Facebook (o Twitter, Pinterest, Instagram, Tumblr, Whatsapp…) es, automáticamente de dominio público. No hay posibilidad de restringir la capacidad de “viralizar” cualquier noticia, expresión, conversación o imagen que se ponga en circulación. Por eso, quienes quieran mantener sus palabras o sus archivos (fotos, videos, etc…) como estrictamente privados, lo que tienen que hacer es tan sencillo como, simplemente, no ponerlo en una red social.

 

Cinofilia 2.0

El mundo de la cinofilia es uno de los que se ha lanzado más entusiásticamente al uso de las redes sociales, al punto de que el uso del email como medio de comunicación ha decaído estrepitosamente e incluso se puede observar una tendencia creciente a no actualizar las webs de muchos criadores que encuentran ahora una respuesta mucho más inmediata y una mayor difusión a través de Facebook, fundamentalmente, y otras redes.

Los 5000 “amigos” que uno puede llegar a tener se convierten en una cifra exponencialmente mayor, al entrar en juego con los amigos de otros, con los seguidores que no se pueden agregar, con los miembros de grupos a los que pertenecemos o de páginas que nos gustan y un largo etc… que al final hace que la visibilidad de nuestras acciones en la red sea, prácticamente, universal.

Además de las páginas personales, muchos expositores y criadores caninos cuentan con páginas de fans de sus criaderos y pertenecen a grupos variopintos, con intereses que van desde los resultados de exposiciones para una raza concreta, clubs de raza, venta de cachorros, cuidado y estética, adiestramiento, etc, etc, etc…

Actualmente, muchos jueces son capaces de saber dónde juzgarán en los próximos meses sin necesidad de consultar su agenda. Basta con mirar su muro de Facebook y revisar las peticiones de amistad o ver las fotos y posts en los que son etiquetados. A veces, incluso, llegan peticiones de amistad antes incluso que las propias invitaciones a juzgar, por parte de personas que, por su pertenencia o cercanía, conocen el listado propuesto para una exposición determinada, aunque aún no se hayan puesto en contacto con los jueces.

Hay también, como de cualquier otra de las formas de estar en cinofilia, grupos cerrados de jueces caninos en los que, la mayor parte de las veces, se comparten conocimientos y preocupaciones muy interesantes, aunque también en ocasiones se dan discusiones sonrojantes.

Una gran mayoría de los jueces caninos lo son sin perder su condición de criadores, expositores o, simplemente, aficionados y amantes de los perros o de razas concretas. Por eso, no es fácil, por no decir que es imposible, mantener un desdoblamiento de personalidad que pueda ser adecuadamente captado por los demás, de forma que unas veces se pueda opinar como juez y otras, por ejemplo, como criador, sin que ambas opiniones se mezclen o, lo que es peor, se confundan.

 

Invitación cancelada

Algo así es lo que le ha sucedido a la inglesa Angela Carradice, criadora y juez de Pastores Alemanes que debía juzgar en la exposición del Scottish Kennel Club el próximo mes de Agosto.

Miss Carradice pertenece a un grupo cerrado de aficionados de la raza en el que ella misma abrió una línea de debate cuando opinó acerca de un macho joven, ganador de un CC, que, en otra exposición, había sido batido en su clase por un ejemplar de pelo largo: “En mi opinión, parece que el día en el que un pelo largo gane un CC o un RCC está más cerca… ¡qué triste!”

Por supuesto, dicha opinión abrió un debate que pronto sumó decenas de respuestas, con la propia Miss Carradice llevando la voz cantante:

“… si en una clase tuviera sólo dos, tres o cuatro perros y uno de ellos fuera un pelo largo, lo dejaría el último de la clase y sin clasificar. Si en esa misma clase un perro de pelo “normal” tuviese una falta grave, igualmente lo dejaría sin clasificar y si el pelo largo tuviese una construcción correcta, lo situaría por delante del “normal” pero ambos sin clasificar y sin obtener premio alguno…”

“Espero que, cuando juzgue dentro de unos meses, no tenga ningún pelo largo inscrito, pero espero que haya quedado claro como los juzgaré. Como ya he dicho, no podemos culpar a los dueños de perros de pelo largo por inscribir a sus ejemplares si piensan que tienen la opción de ganar…”

 

Unos días después de expresar estas opiniones, Miss Carradice recibió una carta de la Secretaria del SKC en la que se le hacía ver la preocupación de la Canina Escocesa al conocer estas opiniones vertidas en Facebook y que, a pesar de hacerse en un grupo cerrado, no tardaron en trascender y conocerse de manera pública.

Para el SKC, el que una juez que debía oficiar en su exposición de Agosto expresase de antemano sus intenciones a la hora de juzgar, era manifiestamente injusto e inapropiado, además de estar convencidos de que afectaría de manera directa a las inscripciones en la raza.

El SKC informó de la cuestión al Subcomité de Jueces del Kennel Club, para que lo tomase en consideración, además de reservarse el derecho a cancelar la invitación a la juez.

 

Miss Carradice se apresuró a a contestar a los requerimientos del SKC diciendo que la raza Pastor Alemán, desde que ella estaba en ella como expositora y criadora, hace más de 30 años, había sido siempre juzgada teniendo el pelo largo como una falta descalificatoria. A pesar de que el estándar del Kennel Club, en su última revisión, introdujo la frase “No hay una regla estricta respecto a la longitud del pelo”, la señora Carradice considera que dicha frase es confusa y abierta a la interpretación y aduce como prueba que la FCI y el SV alemán permiten ahora el concurso de ejemplares de pelo largo pero como una variedad aparte, con sus clases y premios propios.

Tal vez la Sra. Carradice no sepa que esto ocurre con otras razas, como los Grifones de Bélgica que para la FCI son tres razas diferentes (Grifón de Bruselas, Grifón Belga y Brabantino) sólo diferenciadas por el color o tipo de pelo y que en el Reino Unido son juzgados todos como una sóla raza (Brussels Griffon) sin que por ello se penalice a un tipo de pelo o a un color con respecto a los otros.

 

Miss Carradice, a pesar de mantener el fondo de sus comentarios, pedía disculpas si se habían considerado inadecuados o pensaban que podía afectar a las inscripciones de la exposición.

Unos días más tarde, el SKC mandó a Miss Carradice una carta diciendo: “El SKC está muy decepcionado con la actuación de Miss Carradice que no corresponde a lo que se espera de un juez de exposiciones.

El código ético para jueces del KC dice que éstos deben comportarse de una manera compatible con su papel como jueces en todo momento.

Teniendo esto en cuenta, así como que no es la primera vez que Miss Carradice ha sido advertida en relación a su conducta en las Redes Sociales, el Comité del SKC ha decidido cancelarle la invitación para juzgar.

 

Al parecer, hace dos años y medio, la Sra. Carradice fue amonestada por el Kennel Club en relación a lo que ella llama “un chiste privado entre amigos” que, al parecer, resultó ofensivo para alguien que lo envió al Kennel Club y desde Clarges Street tomaron nota del asunto.

 

En Inglaterra ya hace tiempo que, en el mundo canino, el asunto de las redes sociales está sometido a cierta vigilancia. Se han dado distintos casos de abusos, maledicencias, injurias, etc… en los que los organismos pertinentes han debido tomar cartas.

Tenemos una tendencia a no pensar dos veces antes de hablar y, en el caso de las redes sociales, el acto de escribir se realiza de manera tan impulsiva como el de hablar.

Es importante observar unas mínimas precauciones y unas reglas de etiqueta básicas, que se deben extremar, especialmente, cuando quien vierte sus opiniones ocupa cualquier posición de cierta relevancia pública, no importa si se trata de un político, un empresario o, en nuestro caso, un juez canino.

También cuando tenemos cualquier tipo de actividad que depende del público, desde un trabajo hasta un criadero de perros, es importante construir una buena reputación online y no destruirla por un comentario absurdo que puede ser fácilmente evitado.

 

Tomen nota… No estamos sólos y todo lo que decimos trasciende. Es posible incluso que lleguen a inventar cosas que no ha dicho o que algunos lean entre líneas lo que escribe y pongan en su boca cosas que nunca salieron de ella… No importa. Lo realmente importante es que nadie pueda nunca esgrimir un argumento en su contra sustentado por un comentario escrito por usted y que, probablemente, sacado de contexto puede llegar a dañar su imagen o su actividad. Como le ha sucedido a Angela Carradice.

Sobre El Autor

Propietario, expositor, criador y juez canino; Periodista y escritor de divulgación canina. Ha dirigido las revistas “Perros de Hoy”, “El Perro en España”, “Murcia Canina”, “Cobro” y “Todo Perros” y las web “Perros de Hoy” y “Perros 365”. Es autor de “La Gran Enciclopedia Canina” (RBA) y del libro “RSCE 100 años de historia”.

Una Respuesta

  1. Rafabull

    En concreto Facebook se ha convertido en indispensable como medio de difusión y contacto para criadores y aficionados, sobre todo con fines comerciales y de promoción.

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