Cuda, Quasi y los perros extraordinarios

En contadas ocasiones uno se encuentra con algo tan especial que es imposible dejar de pensar en ello.

(Julie LeRoy para TheDodo y Perros365)

En 2010 trabajaba como oficial de control animal y me vi mediando en una disputa vecinal a cuenta de la desaparición de unos perros. Mientras esperaba a que el dueño de uno de los perros perdidos llegase a casa, la pareja que había puesto la queja me comentó que tenían un cachorro de Pit Bull que no podían quedarse. Me preguntaron si lo quería ver. Acepté y al momento salieron con “Cuda” sujeta con una correa de hilo.

Cuando la vi, me quedé literalmente sin habla. No era como ningún otro perro al que hubiese visto antes. Tenía el cuerpo aplastado, encogido y una enorme mandíbula con un enognatismo muy pronunciado. Parecía un cruce entre una gárgola y un cerdo, o una gárgola y una rana.

Hubo un incómodo silencio entre la pareja y yo. Ellos no eran conscientes de lo extraña que parecía Cuda. Únicamente me dijeron que le habían puesto ese nombre porque por su enognatismo les recordaba a una barracuda.

Cuda, de cachorra
Cuda, de cachorra

Reflexionando, de camino a la casa, me asaltaron muchos pensamientos negativos del tipo: ¿Vivirá?, ¿Qué está mal en ella?, ¿Qué cuidados veterinarios necesitará y cómo podré afrontarlos?…

La pareja me presionó porque debían dejar la ciudad de inmediato y estaban teniendo algunos problemas con el vecindario. Mis miedos se vieron superados por la gran necesidad de proteger a aquella cachorra. Sabía que si la llevaba al refugio, el equipo veterinario determinaría que no era una perra sana y la sacrificarían. Aunque no tenía ni idea de lo que sucedería con ella, le envié un mensaje a mi marido consultándole acerca de adoptarla. Él, razonablemente, me contestó que ya teníamos cuatro perros, pero yo le respondí que él no podía entenderlo.

Pude notar el enfado en sus mensajes cuando, finalmente y a regañadientes, aceptó. Dado que aún estaba trabajando, quedé con los vecinos para la noche, preguntándome si aparecerían e incluso deseando que no lo hicieran. Estaba muy nerviosa con la idea de quedarme con aquella perra, pero aparecieron y, de repente, me convertí en la dueña de un perro tan especial que llegué a pensar que era única en el mundo.

Llegué dubitativa con Cuda hasta la puerta de casa. Mi marido retrocedió al verla y me dijo que fuese con ella al veterinario para saber, al menos, si podría vivir. Cuda se durmió enseguida en nuestro sofá, a donde no podía subirse sin mi ayuda.

Inicialmente, el veterinario pensó que Cuda tenía un problema neurológico, pero después de examinarla dijo que era una perra sana, a pesar de no tener ni idea de porqué su apariencia era tan inusual. Aliviada al saber que no padecía dolor alguno, me la llevé a casa y nuestra vida junto a Cuda empezó “oficialmente”.

Conforme fue creciendo ganó en movilidad y pronto estaba jugando con los otros perros y gatos con tal normalidad que no volvimos a ver la diferencia nunca más.

Cuda y Abby, ganadora del "Perro Más Feo del Mundo 2010"
Cuda y Abby, ganadora del “Perro Más Feo del Mundo 2010”

Un par de meses después estábamos viendo por TV el “Concurso Mundial del Perro más Feo”. Abby fue presentada como una perra con una anomalía congénita debido a su espalda curvada… “¡Puedo superar eso!”, pensé, y medio en serio medio en broma, decidí apuntar a Cuda en el concurso de 2011, porque su apariencia era realmente única. Quería ver la reacción de los demás hacia Cuda y, al tiempo que sabíamos que era tan maravillosa, sentíamos que tenía una oportunidad de ganar.

Creé su página en Facebook y empecé a promocionarla. Yo pensaba que Cuda era el fruto de una crianza consanguínea y que una mala genética había contribuído a su extraño aspecto. Cuando trabajaba en control animal conocí de muchos casos de “criadores de patio” o “de vecindario”, que recurrían al perro más cercano, terminando con animales estrechamente relacionados unos con otros. Pensaba que sus temerarias prácticas de cría incluían el uso de un inbreeding muy cerrado con estos ejemplares.

La pareja que nos dio a Cuda me contó que ellos la habían comprado a través de un anuncio en Craiglist a un tipo del barrio, criador de Pit Bulls, pagando 50 dólares por ella a la edad de dos semanas. Tal vez pensaba que era muy diferente de los demás cachorros, o, como me sucedió a mi, dudaba de sus posibilidades de futuro.

Por la experiencia que había tenido en mi trabajo con este tipo de criadores y el hecho de que sus dueños originales la adquiriesen a un “criador de patio”, en la descripción de Cuda en su página puse que era “inbred” o consanguínea.

Compartí su historia con todo el mundo y pronto empezó a aparecer en páginas como PeoplePets y en revistas como American Dog Magazine. En 2010 no había tantas webs dedicadas a los perros, así que pronto la popularidad de Cuda empezó a crecer.

Una vez que supe los orígenes de Cuda, mi actitud acerca de presentarla al concurso pasó de un arrebato humorístico a convertirse en una especie de misión para educar a la gente acerca de este tipo de “criadores de patio” y concienciarles para no comprar perros a través de páginas como Craiglist y fomentar la adopción. Nuestra campaña duró unos ocho meses y fuimos a muchos eventos para perros, salimos en las noticias locales y conocimos a mucha gente que, literalmente, se enamoró de mi imperfecta cachorra. Conocimos incluso a Princess Abby, la ganadora del Concurso de 2010 y a su dueña.

Quasi
Quasi

Algunos meses más tarde, una foto empezó a circular por nuestra página y la gente decía, mayoritariamente, que estaba “photoshopeada” o que tal vez aquel perro tenía esa forma por vivir metido en una caja.

Yo sabía que ambos extremos eran falsos. Aquel perro tenía el mismo aspecto físico que Cuda. Finalmente, rastreé el origen de aquel animal y supe que su nombre era “Quasi” y que vivía en Italia. Entablé una amistad online con su dueña, Fabiana Rosa y ella me explicóque Quasi y Cuda compartían una condición llamada “Síndrome de Columna Corta”. Fabiana me explicó que Quasi era incapaz de mover la cabeza y que había nacido sin los ligamentos de la rodilla izquierda, que tuvieron que ser reparados quirúrgicamente.

Fabiana fundó Progetto Quasi  que, desde entonces, se dedica a ayudar a los perros con necesidades especiales.

Fabiana me envió un artículo que hacía referencia a un artículo de Hans-Jorgen Hansen titulado “Evidencias históricas de deformidades inusuales en perros: el perro de columna corta”, que había aparecido en la revista Journal of Small Animal Practice. Aprendí que este síndrome se había reseñado ya en el siglo XVII, apareciendo en pinturas de David Klöcker Ehrenstrahl, y haciéndose referencias a un “perro monstruoso” cruce de lobo y perro o de zorro y perro.

"Monstruo de perro y zorro", de David K. Ehrenstrahl
“Monstruo de perro y zorro”, de David K. Ehrenstrahl

En el artículo de Hansen se recogen más opiniones de críticos de arte que definen a estos perros como demonios, criaturas fantásticas o fruto del incesto.

Lo que parecía claro es que se trataba de un fenómeno genético que causaba un acortamiento anormal de la columna vertebral y de los ligamentos, con un perfil inclinado, patas delanteras alargadas y patas traseras encorvadas. También se describe como típica la asuencia de cola o una cola muy poco desarrollada.

Esqueleto del perro japonés de columna corta
Esqueleto del perro japonés de columna corta

Nuevas referencias al síndrome se encuentran en una serie de artículos escritos entre 1956 y 1961 que tenían como objeto un perro japonés nacido con esta afección.

Estos artículos se citan en el libro “Genética del Perro”, Genetics of the Dog, de Elaine Ostrander, publicado en 2001. El libro establece como causa principal de esta condición el inbreeding, o consanguineidad cerrada, y también dice que las perras afectadas suelen tener celos más prolongados que los de perros normales y que, en el caso de criar, suelen producir camadas de un solo cachorro.

Perro Babuíno de De Boom, Suráfrica
Perro Babuíno de De Boom, Suráfrica

En 1982, un manual veterinario llamado “Animal Genetics” (Genética de los Animales) hace referencia al Perro Babuíno de De Boom, en Suráfrica.

 

No era tan única

Ese mismo año, 2011, a nuestra página llegó la foto de un cruce de Spaniel llamado “Crumpet” que estaba en un refugio de Twinsburg, Ohio.

Crumpet mostraba claramente los signos del Síndrome de Columna Corta y, con posterioridad, pude saber que fue adoptado a la edad de 8 años por Maria Rall en 2012, rebautizándolo como Mojo.

Pig, el perro viral
Pig, el perro viral

Un poco después, Mary Beth Goosman se puso en contacto conmigo para mostrarnos a su perro, Watson, un border collie que adoptó en The Washington Animal Rescue League también cuando tenía 8 años.

Mary Beth no tenía ni idea acerca del síndrome, pero quiso incondicionalmente a su perro hasta que murió, hace unos días, a la edad de 14 años, el 11 de Diciembre de 2015.

Fabana, la dueña de Quasi, me habló de Criket, que también vivía en Italia.

Criket era también un border collie, nacido en una de las camadas de su propiataria, Anna Canese y había muerto repentinamente a los 9 años por una torsión de estómago, el 9 de Diciembre de 2015. La torsión gástrica es una afección que puede ocurrir a cualquier perro, con mayor predominancia en unas razas que en otras, pero que no está directamente relacionada con el Síndrome de Columna Corta.

En 2014 una perra de columna corta llamada Pig se convirtió en un fenómeno viral en las redes sociales. Pig es un cruce de Chow Chow propiedad de Kim Dillenbeck, que la encontró de cachorra. Aparte de una vida normal, el único problema que sufre Pig es el de los celos muy prolongados. Tiene cerca de dos años y vive en Alabama.

 

No mucho después de conocerse la historia de Pig, Brandon McDonald, de Wisconsin, contactó conmigo para hablarme de su perra Cleo, un cruce de border collie adoptada. Brandon había adoptado con anterioridad a una hermana de Cleo, Molly-Faith, también afectada por el síndrome y que, desgraciadamente, había muerto con 6 meses. El refugio contactó con Brandon para ver si podría adoptar a Cleo y así lo hizo. Cleo está muy bien y ya tiene casi 4 años.

Quasimodo
Quasimodo

Otro ejemplo famoso es el de Quasi Modo. Tiene 10 años y es propiedad de la veterinaria Virginia Sayre de Florida. Quasi Modo consiguió lo que Cuda no pudo, ganando el Concurso del Perro Más Feo del Mundo en 2015. Su aspecto es tan parecido al de Quasi, en Italia, que muchas veces son confundidos en la red.

 

También contactó con nosotros Angela Wright Lonergan de Texas. Es la orgullosa mami de una caniche de columna corta llamada Izzy Belle, una perra sana y feliz que ya tiene 3 años.

 

Muchos otros “perros únicos” de columna corta empezaron a salir a la luz casi al mismo tiempo, como Frankie, un cruce de Jack Russell de Ann O’Brien en el Reino Unido.

 

También están Odd Dog y Gobblin, encontrados en Roma dentro de una caja cuando tenían 5 meses y que encontraron nuevas familias gracias a Fabiana.

Mina
Mina

Arturo González-Ortega Frías, de México, entregado a la causa de encontrar casa a los perros abandonados, tiene dos “perros únicos”, Mina y Vlad.

 

Por tanto, pronto me quedó claro que Cuda no era tan “única” como yo había pensado al principio, pero gracias a conocer a toda esta gente y sus perros, también pude saber que ella podría vivir una vida larga y sana. Los perros que hemos visto son todos jóvenes o adultos y se pueden dar en cualquier raza o cruce de estas, aunque parece que se ven más casos en las razas de perros de pastoreo.

Cuda fue diagnosticada de diabetes a los 18 meses, pero aparte de eso todo parece ser normal en ella y, según su veterinario, la enfermedad no tiene porqué estar relacionada con el síndrome.

Polly
Polly

Si algo ha conseguido esta extraña anomalía genética es relacionarme con personas de todo el mundo y sus perros, hasta formar una gran familia. Mientras escribía este artículo, dos “perros únicos” de columna corta murieron, Watson y Criket, provocando una gran conmoción entre todos nosotros, sus amigos y “parientes”. Pero entonces, hace unos días, recibí un email de una veterinaria llamada Karen Dashfield de Nueva Jersey, hablándome de su Borzoi de 5 años llamado Polliwog. Un criador se la había dado cuando tenía apenas 12 semanas. Uno de sus hermanos era incapaz de andar y una segunda camada muy emparentada con Polly produjo dos cachorros con el síndrome. Todo esto pudo aportar mucha y nueva información genética acerca de la anomalía.

Aunque sabemos actualmente de la existencia de estos 12 perros, estamos seguros de que debe haber muchos más casos en el mundo. Un veterinario me sugirió, hace poco, que donase ADN de Cuda para ayudar en la investigación de problemas de columna en las personas. Me dirigí para ello a un par de centros universitarios de investigación, pero no he tenido respuesta por su parte. En cualquier caso, no estoy sola en esto. La veterinaria Karen Dashfield, dueña de Polly, ha entrado también en contacto con varios genetistas.

La cría consanguínea cerrada (Inbreeding) es una estrategia utilizada especialmente en la cría de perros de pura raza, buscando fijar las características más apreciadas de los ejemplares, pero sin evitar el peligro de fijar o multiplicar también los problemas.

El “Linebreeding” es otro tipo de cría consanguínea, menos cerrado pero que también entraña peligros al poder magnificar los problemas dentro de una línea de sangre.

Los perros mestizos suelen tener menos problemas hereditarios que los de pura raza, por el mero hecho de no tener un aporte genético restringido a una línea determinada. Cuando preguntamos por los Perros Babuínos, nos contaron que la abundancia de estos ejemplares de columna corta se debía al hecho de que eran fruto de una cría consanguínea entre perros de un lugar determinado y concreto, debido a las condiciones naturales y de vida del mismo. Un ejemplar portador del gen de la columna corta podía producir varias generaciones de perros afectados en la misma región.

Sería muy interesante poder hacer estudios sobre todos estos perros para ver si existe un gen recesivo responsable de la anomalía.

Hasta que pueda conseguir esto sólo puedo alegrarme de haber dado con algo tan especial, un día determinado y no haber sido capaz de mirar hacia otro lado.

Scott LeRoy y su perra Cuda
Scott LeRoy y su perra Cuda

En cuanto a mi marido, Scott, cuya reacción inicial fue de shock y disgusto, pronto se enamoró también de ella, hasta el punto de, cinco años después, protagonizar juntos una de las páginas del calendario benéfico “Princesas Pit Bull 2016: Calendario de hombres auténticos con sus Pit Bull adoptados” (Pit Bull Princess’s 2016 Real Men Rescue Pit Bulls calendar)

 

Autor: Julie LeRoy & Cuda

Original: TheDodo, for the love of animals (TheDodo en Facebook)

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