La jungla cibernética como predio de exposiciones… ¡valiente mamarrachada! Si, en la introducción he dicho “por culpa” y no “gracias a” porque no estoy seguro de que el balance general haya sido positivo. De muchas cosas nos debemos alegrar. Hoy podemos conocer los resultados de muchas exposiciones en tiempo real, mantener contacto con criadores de nuestras razas en cualquier rincón del planeta, buscar información detallada acerca de un reproductor, etc…

Algunas Caninas y muchos Clubes de Raza ponen en Internet información muy completa acerca de pruebas de displasia, enfermedades oculares, resultados en test de trabajo, estadísticas de reproducción, etc,… que se convierten en un arma extraordinaria al alcance de todos los criadores del mundo.

Luego estan los maravillosos “ciberfrikies” que hay en casi todas las razas y que tienen el tiempo y la paciencia para montar una web con el pedigrí de todos los perros de una raza desde hace 50 años, o para poner fotos de todos los perros que compiten en Crufts, etc, etc, etc… Hace 20 años, los que recibíamos el Dog World o el Our Dogs cada semana nos sentíamos como poseedores de una información privilegiada al alcance sólo de unos pocos. Hoy ese conocimiento, corregido y aumentado, está en Internet al alcance de cualquiera con un mínimo de interés y de necesidad de saber.

Hasta aquí lo bueno. Malo también hay. Gracias a Internet se nos abre a todos una ventana al mundo para darnos a conocer. Pero no hay reglas. Aquí si se puede esperar, con la certeza de que cumplirá con su naturaleza, que el imbécil se comporte como tal. Y de igual forma el canalla, el embustero o el envidioso, por no hablar, simplemente, del tonto.

Desbrozando la web de cada uno de los que la tenemos es posible trazar un perfil psicológico de quien se sienta detrás de ella. Las de los vanidosos rezuman autobombo y complacencia: Los mejores, los Top, los más… etc; las de los tontos, chorradas y peste las de los mierdas, con perdón.

No hay nadie que arbitre este partido. Cada uno es libre de decir lo que le da la gana o de ejercer sus personales venganzas menospreciando a este o a aquel, excluyéndolo de su mundo de favoritos, etc… Pero si las páginas personales son un compendio de fauna humana de lo más variopinto, ¿qué me dicen de los foros? Claro que no es casual que se les de el nombre de foro, a esos lugares que muchas veces son simples pelotones de ejecución o cuadrillas de linchamiento, aunque también los hay donde se encuentra ayuda sincera para resolver los problemas más variopintos.

Aunque muchos conocen que con tal nombre se designaba al lugar donde el tribuno emitía sus juicios en Roma, o donde se entablaban las discusiones sobre lo público, la moral y la política, en realidad estos usos fueron secundarios. Lo cierto es que todo esto se hacía en los foros porque eran los puntos más concurridos de la ciudad ya que su función originaria era la de acoger los mercados. Y ya saben de que están llenos los mercados: de verduleras (con perdón de las señoras que venden verduras) y de gente gritando y pregonando su mercancía, ponderándola por encima de la del vecino, aún a costa de faltar a la verdad y trapicheando en corrillos para que el de al lado no se entere de lo que paga o cobra uno por algo…. ¡A que ahora les cuadra que se llamen foros!

Muchas veces los foros de internet son un nido de víboras y cuando uno pone el pie en ellos se expone a que le piquen. Lo digo por propia experiencia. De vez en cuando me he tirado al ruedo, aunque siempre tratando de ser ecuánime y rehuyendo las peleas que me parecen innecesarias. No se, tal vez no tengo el valor o la paciencia para lidiar con según que fieras. Eso lo dejo para los verdaderos domadores de leones cibernéticos, para los gladiadores de esos foros que más parecen circos y que no tienen problema en enfrentarse a quien haga falta.

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