Cada vez que tengo la oportunidad de visitar un nuevo país, intento conocer los pormenores de su cinofilia, su organización, las inquietudes y motivaciones de todos los estamentos que la componen, desde los aficionados de a pie y los criadores, hasta los jueces, clubs, caninas y caninas centrales.

De esta forma, es mucho más fácil sacar conclusiones, de lo que hay por ahí y de lo que tenemos aquí, para comprobar que, aunque nuestra autoestima sea una seña de identidad, en muchas cosas estamos muy por detrás de otros países, algunos incluso con menos tradición que la nuestra.

Tal vez sea un problema de carácter. Nos gusta pensar que sabemos más que nadie, o que tenemos ideas más brillantes. Buscamos atajos que muchas veces resultan perjudiciales, a la larga y a la corta y nos empeñamos en creer que el de enfrente intenta darnos gato por liebre, con lo que cualquier posibilidad de colaboración, cooperación, trabajo en equipo, etc… queda, casi de antemano, abocada al fracaso.

La cinofilia tiene su base precisamente en eso, en la puesta en común de ideas y conocimientos para trabajar en pro del desarrollo de las razas caninas.

El individualismo en perros, históricamente, no tiene ningún valor. Sólo colaborando unos aficionados con otros se entiende que se pueda llegar a afianzar una raza, una variedad, un tipo, al punto de dar lugar a un estándar, a una nueva raza, a un proyecto de futuro.

Mi primera visita al Eukanuba World Challenge y al National Championship del American Kennel Club me está dando la oportunidad de conocer más de cerca una cinofilia superprofesional, en todos los aspectos, que va mucho más allá de los tópicos y del recurso fácil a la hora de decir que todo es artificial o frívolo. Todo lo contrario. Cualquiera de los que, en una medida u otra, participa de este magnífico deporte, de este estilo de vida, en los Estados Unidos, lo hace con una seriedad y una profundidad que muchos se quedarían verdaderamente sorprendidos.

Es cierto que hay una serie de conceptos, la idea del espectáculo, la adaptación de muchas (casi todas) las razas a sus propios gustos, etc… pero nada se hace a la ligera, todo tiene una base, un fundamento sólido y arraigado en el que la formación es la base fundamental.

A lo largo del año y por todo el país, las diferentes asociaciones locales y los clubs de raza organizan seminarios y cursos. Es también legendario el sistema de organización de las Monográficas Nacionales, con varios días de eventos en los que también los cursos de formación en diversos aspectos forman una parte especialmente importante.

Los más jóvenes tienen la oportunidad de sumarse desde muy pronto a esta afición, pero tutelados y de la mano de sus mayores, que a través de todas estas entidades les ofrecen la posibilidad de adquirir los conocimientos necesarios para cuidar a sus perros, presentarlos correctamente, criar y juzgar. Tod en ese orden, siguiendo un proceso natural en la carrera cinófila, pero nunca de manera autodidacta, sino aprovechando la experiencia y los conocimientos de otros, dando así solidez y tradición a una cinofilia que es, sin duda, de las más importantes del mundo.

En estos días en Orlando me he “colado” en varios de los seminarios que organiza directamente el AKC para ver y admirar como desarrollan el proceso.

La idea es sencilla y práctica, como no se puede esperar menos del pragmatismo americano. En una sala se dispone un aula. Los asistentes reciben charlas y ponencias sobre una raza, su estandar, situación actual, qué cosas buscar a la hora de juzgarla, etc… Después de una pausa para tomar algo, se pasa a una sala contigua dispuesta como un ring en el que comparecen cinco ejemplares de la raza que se está tratando.

Los asistentes tienen la oportunidad de tocarlos, moverlos, etc… igual que si estuvieran juzgando y en un papel que se les facilita deben consignar una clasificación de los perros explicando los motivos de la misma para cada uno de ellos. Además, rellenan un cuestionario con diferentes preguntas basadas en lo tratado en el seminario y todo ello se entrega para su evaluación.

Los aspirantes a jueces de una raza saben que deben pasar por estos seminarios, organizados por el AKC o tutelados por este y realizados por los clubs de raza, la mayoría de los cuales tienen programas de educación estables que funcionan a lo largo del año, ofreciendo incluso material que se puede descargar online.

Pero no sólo los jueces hacen estos cursos. La mayoría de los criadores, especialmente los que empiezan o aquellos que quieren avanzar en el conocimiento de su raza, se apuntan también a estas actividades, que gozan de un reconocido prestigio.

En nuestro país, al menos de momento, carecemos de este sistema de formación que, en realidad, es la única garantía y posibilidad de futuro para una cinofilia seria.

Es fácil criticar a una canina o a un club, pero al final, los unos por los otros, la casa sin barrer. Esperemos que los pasos que se están dando ahora por parte de la RSCE y también de algunos Clubs de Raza, sean un signo de cambio y empecemos a dar al conocimiento y la cooperación el valor que verdaderamente merecen.

Sobre El Autor

Propietario, expositor, criador y juez canino; Periodista y escritor de divulgación canina. Ha dirigido las revistas “Perros de Hoy”, “El Perro en España”, “Murcia Canina”, “Cobro” y “Todo Perros” y las web “Perros de Hoy” y “Perros 365”. Es autor de “La Gran Enciclopedia Canina” (RBA) y del libro “RSCE 100 años de historia”.

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