Leishmaniosis es el término utilizado para definir la condición de una enfermedad que está provocada por un parásito protozoario. En perros se categoriza por dos tipos de presentaciones: una cutánea y una visceral, siendo esta última la forma más grave de leishmaniosis. 

La infección se adquiere cuando los mosquitos que la transmiten (Flebotomus spp) transmiten los parásitos de un perro enfermo a otro, a través de una picadura. En animales susceptibles o debilitados,  la infección se extiende rápidamente a los ganglios linfáticos, médula ósea y bazo. En los animales resistentes, los parásitos permanecen localizados en la piel. Su forma tan sencilla de propagación y la gravedad de esta enfermedad en el perro hacen de la prevención el arma más eficaz contra su lucha.

En España, las regiones más afectadas por la leishmaniosis son las de la cuenca mediterránea y la mayor incidencia se produce entre principio del verano y el final del otoño, si bien últimamente los mosquitos aparecen cada vez más temprano, ya en el principio de la primavera. Las zonas más afectadas por esta enfermedad son aquellas donde las temperaturas nocturnas estivales superan los 20°C y están próximas a masas de agua, donde prosperan los mosquitos de la especie transmisora. Los mosquitos implicados se caracterizan  por poseer una actividad nocturna y crepuscular, siendo particularmente activos al atardecer, al amanecer y durante la noche.

Fuente: EL PAÍS©

Fuente: EL PAÍS©

(Seguir Leyendo)

Sobre El Autor

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.