A nivel médico y veterinario a un parto difícil se le denomina distocia. Si nuestra perra está de parto, ¿qué puede pasar?, ¿cómo sé que algo no va bien?, ¿cuándo he de llamar al veterinario? Vamos a intentar dar una visión general en 5 sencillos puntos:

  1. ¿Por qué ocurre?

Este problema puede ocurrir como resultado de factores maternos o fetales. Anomalías en la presentación, la postura y la posición del feto en el útero pueden dificultar su descenso por el canal de parto. Igualmente un tamaño excesivo o la muerte fetal provocarán un parto difícil.

En lo que a la madre respecta, la inercia uterina (inactividad) puede ser primaria o secundaria. La inercia primaria se caracteriza por un fracaso a la hora de comenzar las contracciones uterinas y la inercia secundaria por un cese de las contracciones uterinas debido a la fatiga del útero. Esta última condición a veces se produce cuando el tiempo de parto se ha alargado y supone una fatiga excesiva a los músculos uterinos, incapaces de satisfacer la demanda que supone.

Además de la inercia, una pobre prensa abdominal, infección uterina, diabetes gestacional, un canal pélvico pequeño, con conformación anómala congénita o por lesiones anteriores, deficiente dilatación o ruptura uterina son otras causas de distocia que implican a la hembra.

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