«Después de tres días de meditada y voluntaria ausencia, por respeto, por encima de todo, a los propietarios de los pobres perros fallecidos y, después, a todas las personas que me han manifestado su solidaridad y cercanía, aún no sabiendo qué ha sucedido realmente pero escuchando y leyendo «los dulces rumores» puestos en circulación por las «grandes» mentes cinófilas de las que el mundo virtual está ampliamente invadido, he decidido hacer públicos los hechos sucedidos el Viernes 27 de Mayo y todo en honor a la verdad:
Inicialmente había decidido partir de casa a las 7.30 de la mañana para llegar a Rende en 6 horas. Por experiencia y conociendo la ruta, he pospuesto la salida por dos horas, dejando a los perros sueltos ese tiempo, de forma que pudiésemos hacer el viaje tranquilamente y sin paradas, teniendo en cuenta las obras que se están haciendo en la carretera y la falta de áreas de descanso adecuadas en el camino. Todo para, una vez llegados al hotel, poder soltarlos de nuevo con seguridad en el parque del mismo con un césped bien cuidado.
Salimos por tanto a las 10.00 con los 15 perros, incluída mi Whippet y acompañado por mi hija Rebecca Manni y por Francesca Pavesi, llegando en el tiempo previsto y sin problema alguno al Hotel Villa Fabiano en Rende, hacia las 16.15 horas, donde nos esperaba la familia Carofiglio para saludar a su Dálmata, que vivía conmigo para hacer su campeonato.
Ya habían llegado algunos otros expositores, con los que hemos intercambiado los saludos y charlas habituales. Los perros salieron, hicieron sus necesidades, dieron un buen paseo y les puse agua fresca a todos con la ayuda de algunos amigos del lugar. Hacia las 17.15, después de colocar a todos los perros en sus transportines y cerrar los diferentes recintos, lo he recargado todo y hemos buscado un lugar idóneo para aparcar el furgón.
Con tal fin, hemos recorrido todo el aparcamiento, encontrando un sitio a la sombra, casi enfrente de mi habitación, en la misma dirección pero en la segunda planta. Hemos hecho el check-in, dejado las maletas en las respectivas habitaciones y vuelto al furgón para llevar a la habitación al Bulldog Francés, habida cuenta de los problemas respiratorios de la raza.
Esta fue la última vez que vi a todos los perros con vida y en perfectas condiciones de salud.
Todas estas «operaciones» se hicieron en presencia de diversos cinófilos cuyos nombres no puedo revelar por respeto a su privacidad y con los que he hablado, incluso, yendo hacia la habitación con el perro (Bulldog Francés) sujeto con la correa.
A las 17.40 recibí una llamada de un miembro de la Sociedad Canina local que quería encontrarse conmigo para hablar de una eventual campaña para su Collie, quedando en vernos a las 18.15 en el aparcamiento del Hotel. Bajé puntualmente para encontrarme con esta persona, que aparcó su coche junto a nuestro furgón. Hablamos por unos 20 minutos a unos 50 metros del furgón, a la vista de todo el mundo. Ni yo, ni ninguna de las personas que estaban en el aparcamiento hemos notado nada extraño. Algunas personas que conozco bien han estado a medio metro de mi furgón, practicando o jugando con sus perros e incluso éstos no han oído o notado nada raro.
De vuelta a la habitación, me tomé el tiempo justo para darme una ducha y bajar a cenar, después de controlar a todos los perros con la ayuda de unos amigos.
Bajamos a las 19.50 para pasear a los perros y al abrir el portón los encontramos a todos muertos, salvo a dos que aún respiraban con fatiga: un Bedlington y un Weimaraner.
Inmediatamente le pedí al personal de Recepción que llamasen a la Policía o a los Carabineros, los cuales respondieron que sin la solicitud de una autoridad sanitaria no podían intervenir. Llamamos a tres veterinarios distintos pero ninguno estaba disponible para acudir. De pronto recordé que entre los jueces invitados para Rende estaba el Dr. Ferdinando Asnaghi, que se presentó de inmediato después de llamarlo, suministrando algunos medicamentos y dirigiendo todas las operaciones de emergencia, ayudado por Francesca y de una persona especial a la que conozco sólo de vista pero a la que debo decir ¡Gracias!, de corazón. Si hoy Megan sigue viva se lo debemos sólo a ella. ¡Gracias de corazón, Federica Stagnini!
Entretanto, algunos dirigentes del Servicio Veterinario de Cosenza verificaban la muerte de los perros, controlaban los documentos y la identidad de los mismos con la lectura de los microchips. Han controlado también toda la documentación del furgón y la nuestra personal, que todos los perros viajaban en transportines adecuados y homologados, los cubos de agua, extrañamente llenos, las camas, etc… Los perros presentaban evidentes pérdidas de sangre muy fluída por la boca y estaban empapados y rígidos, signos todos, en palabras de algunos expertos, totalmente anómalos para una muerte por sofocación, máxime teniendo en cuenta la temperatura exterior (27ºC) el tiempo transcurrido (2 horas) y el sistema de aireación que funcionaba perfectamente.
Me hicieron pasar para empezar los trámites para hacer llegar los cuerpos de los pobres perros a sus legítimos propietarios. Mientras tanto he oído que incluso la Weimaraner había muerto en una clínica veterinaria en Rende, donde fue hospitalizada de inmediato la noche del viernes.
Esta mañana me he presentado voluntariamente ante la Autoridad Judicial para hacer una declaración voluntaria de los hechos acaecidos.
Esta mañana, al menos 10 de los perros serán sometidos a una autopsia en cuatro Institutos Legales y Estatales diferentes para encontrar la causa de su muerte.
Ésto es lo que ha sucedido y todo está refrendado por documentos oficiales.
Toda el área del Hotel está equipada con cámaras de videovigilancia que podrán refrendar la veracidad de mis declaraciones y de muchos otros testimonios ofrecidos sobre lo sucedido.
Los hechos ocurrieron la tarde del viernes 27 de Mayo en el interior del aparcamiento privado del Hotel Villa Fabiano, donde los perros estuvieron metidos en el furgón alrededor de dos horas, a los ojos de numerosos testigos.
No puedo decir nada más por el momento, pero debo precisar que no he recibido notificación alguna o llamada por parte de las Autoridades, a las que ofrezco mi disponibilidad y colaboración absoluta.
Permítanme agradecer al Dr. Asnaghi, Federica Stagnini, Cesare Carofiglio, Filippo Lapisarda, Marzia Rossi, todo el personal del Hotel Villa Fabiano y las Autoridades Sanitarias, por su amabilidad, solidaridad y por la ayuda desinteresada en esas horas trágicas. Gracias también a todas esas personas que han demostrado su apoyo a mi, a Francesca y a mi familia en estos momentos. Un agradecimiento especial a la Sra. Carmelina de Giovanni y a su Grupo por la cercanía y el apoyo…
Un gran abrazo a todos los propietarios de los pobres amigos fallecidos. Les renuevo mis condolencias y mi más absoluta y completa disponibilidad, además de estar dispuesto a asumir mi eventual responsabilidad…
…por último, a vosotros, 13 pequeñas estrellas, me gustaría poder cambiar mi vida por las vuestras…
Fabrizio Manni»
PD.: Me gustaría publicar este texto en todos los idiomas posibles, pero no soy capaz de hacerlo con absoluta precisión. Si cualquiera puede ayudarme, le estaré agradecido.



